La mano extendida de un ángel,
su cálida sonrisa y sus brillantes ojos de sol.
Toda la dulzura estaba en
aquellas blancas alas,
cuando fue arrastrado hasta las tinieblas
...no tuvo oportunidad.
Sus alas como miles de espinas se alzaron,
y su cara violada por terror y odio.
La luz no era eterna como en sus promesas,
le había abandonado,
sabia que lo aria....
aun así se arriesgo.
Un oscuro abismo delante de el
y el paso definitivo
silencioso...cálido y reconfortante.
Aquella amante suya era ahora su única esperanza,
su compañía...su querida soledad.
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